martes, 16 de agosto de 2011

Cada dìa

La vida es absolutamente irreal en su realidad directa; los campos, las ciudades, las ideas, son cosas absolutamente ficticias, hijas de nuestra compleja sensación de nosotros mismos.

Octavio Gamarra es un hombre de 45 años que nació en Lima, Perú y vino a Ecuador hace 20 años, tiene un disfraz muy peculiar ya que es un efecto de perspectiva, es decir que al verlo desde lejos parece que fueran dos personas, un hombre y una mujer, besandose, bailando o simplemente conversando y al acercarnos podemos ver que es un señor disfrazado y maquillado.

El hombre de las dos caras, como le dicen los niños que están con él cuando trabajan en la calle, es un ser humano muy humilde y sobretodo amable… Cuando me acerqué por primera para comentarle que tengo que hacer una entrevista sobre él se sorprendió tanto que abrió los ojos como dos cielos y dijo: ¿Una entrevista a mi? (se río) y siguió … “ Nadie se interesa por nosotros, por nuestro valor me hace feliz que nos tomen en cuenta.. Por supuesto que le voy ayudar con su trabajo mija…” Como comenté al inició el señor solo trabaja los domingos, entonces me cito el día lunes en su casa a las doce del día, cabe recalcar que hubo cierto temor al ir a su domicilio, pero aún así me arriesgue y fui… No fui sola, fui con una compañera y un compañero… Emprendimos la aventura a las diez de la mañana puesto que el domicilio del señor es en Durán y debía llegar puntual...

Toque el timbre e instantáneamente se abrio la puerta y atrás de ella estaba la esposa de Octavio, me miro y sonrió: “Pase pase está en su casa la estamos esperando para la entrevista que le va hacer a mi esposo” ... Entre al domicilio pequeño pero lleno de recuerdos, fotos y banderas de Perú..

Se nota en la mirada que el corazón lo puede y que la nostalgia de su país  habita en su casa…  Mientras habla, a la velocidad de un telégrafo, se escucha de fondo la música tradicional de su país, le pregunto: ¿Qué escucha? E instantáneamente sonríe y contesta : “Chacalón y su agrupación la Nueva Crema " es la mezcla de diferentes ritmos, en especial los autóctonas de mi pueblo está es la Música Chicha netamente Peruana”.
A su lado está su compañera y esposa, María Cecilia, una mujer de una sonrisa permanente y de amabilidad natural, que muchos vecinos llaman “Chani”. En la mesa, tiene apoyada una maquina de coser y algunas costuras. Aprendió el oficio de muy joven, como otros que le trasmitió su abuela, esa mujer que ella nombra tantas veces en la entrevista, como una huella imborrable en su vida.

La entrevista duro tres horas puesto que es una persona muy interesante, lleno de historias, lleno de sueños, lleno de ilusiones… “Yo se que las personas no podemos vivir de esperanzas, ni de sueños, por que para conseguir algo en la vida hay que trabajar y esforzar muchas cosas , mi madrecita me enseño a trabajar y yo se hacer de todo pero nunca voy a perder la esperanza en Dios y en mis sueños… Cada día me levanto con una esperanza y es la de darle a mis hijos un futuro diferente a este, un futuro sin necesidades, un futuro en el que puedan comer tres veces al día no sólo una vez”

Octavio ha sufrido mucho desde su llegada a Ecuador ya que existe bastante discriminación, y muy pocas personas le han querido ofrecer trabajo, por ser peruano, es por eso que de lunes a viernes trabaja en la empresa recogedora de basura, Vachagnon, el sábado descansa o pasa con su familia y el día domingo realiza está actividad para ganar un poco más y ofrecerle algo mejor a su familia.

“La vida es muy corta para vivirla sufriendo, mi fin al disfrazarme es hacer que las personas sonrían un poco, están tan estresadas, tan amargadas y tienen tanto que ni así pueden ser felices… Yo no tengo nada pero el sólo hecho de ver a mis hijos riéndose, a mi esposa coser y llegar a mi hogar y sentir paz es suficiente… No necesito millones… Sólo necesito trabajar para que mis hijos puedan llegar lejos”

Al salir de casa de Octavio solo me vino un gran pensamiento a la cabeza: ¡Por que no queremos lo que tenemos… Cada día vivimos anhelando algo más, mientras el pasado se vuelve un recuerdo, el presente no lo vivimos y el futuro nos enloquece cada día más”



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